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Educación Cósmica

¿Qué es la Educación Cósmica?

La Dra. Montessori puso especial atención al vinculo entre el ser humano y el Universo, la conexión cósmica que existe entre todo lo que vemos, oímos, tocamos y sentimos. Creía que la Educación Cósmica podía ayudar a los niños a entenderse a sí mismos como seres humanos y vivir de acuerdo a las leyes del Universo, la conexión cósmica que existe entre todo lo que vemos, oímos, tocamos y sentimos el niño la experimenta desde el nacimiento, se siente uno con todo lo que le rodea: las personas, los animales, la tierra…

El proceso del niño al inicio es construir su unidad independiente del todo, ya que nace siendo parte; sin embargo este natural proceso de construcción de identidad se exacerba hasta el punto de olvidar que todos somos uno. Construir identidad no significa perder el vinculo con la unidad universal, así como ser individuo no significa ser individualista.

En el trabajo con los niños  la idea es recordar de dónde venimos y quienes somos para encontrar nuestro lugar en la Tierra.  El rol del maestro o guía debería ser acompañar al niño a descubrir el propósito de su existencia. Conectarse con su misión de vida y facilitar los medios para que lo haga. El ser humano viene a ampliar la consciencia, esa es nuestra misión como humanidad.

La Educación Cósmica es el corazón del currículum elemental de Montessori y el elemento unificador del currículum para el niño de primaria dándole el marco conceptual para todas las materias culturales.

El punto de partida de la Educación Cósmica es una visión general del mundo de la cual se deriva cualquier materia o tema que ponga en relación la naturaleza con el ser humano, comprendiendo la tarea cósmica de todas las fuerzas del universo, incluyendo la sociedad humana.

“La inteligencia del niño debe interiorizar el presente de una vida en evolución cuyo pasado lleva cientos de miles de años de civilización y que tiene ante sí un futuro de cientos de miles de millones de años, un presente que no tiene límite ni en el pasado ni en el futuro y que nunca, ni por un solo momento, permanece igual”. M. Montessori, Educación para un nuevo mundo”.